Tondeluna

Los deseos del paladar empieza hoy una nueva sección en la que plasmaremos nuestras experiencias gastronómicas en los restaurantes por los que pasemos. Dejaremos constancia tanto de su carta, por supuesto, como de su accesibilidad para personas con discapacidad.
Hace unas semanas tuve la suerte y el privilegio de entrar en un nuevo restaurante de Logroño, unos días antes de su apertura al público. Me acerqué a Muro de la Mata, tras el requerimiento del dueño, para comprobar que Tondeluna era accesible para todos y tengo que decir que lo es, me encontré con una entrada llana, espacio para moverse, las mesas a una altura adecuada y sin patas que nos estorben, un wc adaptado…en definitiva, un local que cumple la ley. Sí, dice la ley que los locales tienen que ser así, pero aún nos encontramos con cada desaguisado que dan ganas de quedarse en casa. Una única pega, la moqueta, que para sillas manuales va un poco mal.
Que un empresario esté en el mundo real es de agradecer.
El que haya ido yo no quiere decir que esté perfecto, cuidado, dentro de la diversidad funcional hay tantos grados, tantas diferencias y tantas necesidades alejadas las unas de las otras, que es muy complicado acertar con todos, pero hay muy buena disposición por parte del equipo y eso es muy bueno.
Hoy hemos tenido el placer de sentarnos a la mesa de Francis Paniego y su mujer, encantadora, Luisa Barrachina.
Este nombre tan evocador hace referencia a una pequeña aldea que se encuentra dentro del valle del Oja, muy cerca de Ezcaray.
En cuanto al restaurante en sí, se ha escrito mucho en los últimos días y por eso, nos vamos a centrar en nuestra visita. Cuando llegas a Tondeluna te encuentras con un espacio abierto, cálido, con mesas largas en las que compartes espacio con otros comensales. Olvidémonos de tener una mesa para nosotros sólos, aquí nos vemos todos las caras. Particularmente, este hecho me ha hecho retroceder en el tiempo, a mis vacaciones en familia por Cádiz, ya que íbamos siempre a un pequeño restaurante casero, el de la señora Dolores, con sólo 2 mesas largas, una seguida de otra, donde todos compartíamos y nos decíamos Qué aproveche. Costumbres ahora perdidas, individualistas nosotros no traspasamos nuestras fronteras ni queremos que nos traspasen, que lleguen a nosotros. A mí me gusta, nos devuelve humanidad.
Nos sentamos y desde nuestro sitio se ve la cocina -de vuelta a Cádiz, cuando veía a la señora Dolores picar las patatas para esos ricos completos que mi hermano y yo pedíamos a diario-, es fantástico ver el trasiego de platos y el trabajo que conlleva.
Empezamos a pedir nuestros platos, nos decantamos por unos entrantes para hacer boca, unas croquetas, no unas cualquiera, las famosas croquetas de la madre de F. Paniego, unas patatas bravas y unos calamares con mahonesa de setas, todo buenísimo, acompañado de una panera compuesta de rebanadas de diferentes tipos de pan, a cada cual más bueno, aunque hay uno de miga amarilla con semillas que se lleva la palma.
Como platos principales hemos elegido unas pochas -eso ha sido idea mía, ante la incredulidad de mi novio- y un rico secreto ibérico. Las pochas me las comí yo y también probé la carne, muy tierna, una delicia.
Y qué decir del postre…no concibo una comida sin él, me parece la guinda a una buena velada y estos lo han sido. Pastel de chocolate con helado de café y una Tosta con queso, manzana y helado de miel, nuestras elecciones. Sólo puedo decir que espero que esta tosta se quede para siempre en el menú, me ha encantado. El pastel, aunque no lo he probado, puedo decir que ha gustado, con un toque de sal en escamas y aceite de oliva virgen…
Nos hemos marchado con ganas de más Tondeluna, volveremos…
Muy buena calidad-precio, magnífico proyecto de restauración, un gran acierto al que le deseamos una larga trayectoria.
Enhorabuena y gracias por un día estupendo.
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9 comentarios en “Tondeluna

  1. Holaaaaa, qué maravilla Elen! es verdad que hay muchos sitios llenos de escaleras y muchas bien empinadas, no te creas, que me da miedo hasta a mi, buff. Poco a poco, demasiado despacio para mi entender, pero es bueno ver que se van implicando en pensar en espacios para personas de movilidad reducida. Es muy importante!!Y por lo que veo lo pasaste de maravilla!Tondeluna es una aldea que está a cuatro km. de Ojacastro, al laditro de Excaray. Solo viven dos personas que se dedican a criar cabras y a hacer queso. Son Goyo y María. Ellos te venden allí el queso que es superior. No hay nada, solo queda su casa en pie, pero merece la pena subir solamente por ver el paisaje. Está a unos mil metros de altitud. Me ha encantado tu entrada riojana!!Un besoooo

  2. Querida Elen! Qué bien por este hermoso restaurant, me ha encantado tu nuevo espacio, hay que reconocer cuando las cosas se hacen bien. Y veo que han comido como reyes! esos postrecitos están de ricos, bueno, todo delicioso! un beso mi guapa

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