MARISOL ARRIAGA

Hace ya algo más de una semana que estuvimos en este restaurante, hace algo más de una semana también que fue nuestro aniversario…y claro, un acontecimiento así hay que celebrarlo por todo lo alto.
No conozco aún  Logroño como para saber dónde están los sitios a los que quiero ir, pero leyendo el periódico un día, apareció una publicidad de Marisol Arriaga Catering y el pinche cometió el error o el acierto de decirme que también tenía restaurante y que era de los que me gustaban a mí. Un mes rumiando la idea…tanto, que le cambié el restaurante adjudicado para aniversarios al pinche y le convencí para ir al que se me había metido entre ceja y ceja.
Está situado en la calle Pintor Sorolla 5 que, para quien conozca poco como yo, está cerca de Club Deportivo. Es un local totalmente accesible para silla de ruedas y el cuarto de baño, sin ser adaptado, nos puede servir.
El personal que trabaja en este restaurante es muy amable, te tratan estupendamente bien, y se preocuparon en todo momento de que estuviésemos cómodos. Pudimos elegir mesa, pues tuvimos todo el restaurante para nosotros dos, un lujo al alcance de pocos, un placer…
No podemos ser más diferentes a la hora de pedir la comanda…el pinche se decantó por un menú tradicional, de primero, segundo y postre y yo, según vi la carta -niña antojitos- lo tuve claro, quería comer de tapas y así probar un poco de todo. Esto de probar me viene de familia, somos capaces de pedir cosas diferentes para después compartir y estar toda la comida diciendo…¿Quieres? Este menú, llamado de tapa en tapa, me recordó a la única vez que he estado en Segovia con la familia. Fuimos a comer a El Narizotas, pedimos todo lo típico del lugar, pero los de la mesa de al lado se pusieron las botas con un montón de platos, era un menú a ciegas, donde los camareros elegían lo que iban a comer los clientes. Mi madre y yo lo tenemos pendiente…
Mientras esperábamos, nos sorprendieron con unos entrantes. El primero consistía en unos blinis con crema de puerro, decorados unos con huevas y otros con salmón ahumado. Nunca había probado las huevas, explotan en la boca, es genial. El segundo entrante, unas copitas de gazpacho de cerezas, fresquito, suave, buenísimo.
Tenían pajitas, parece una cosa sin importancia, pero para mí son fundamentales -aunque siempre se me olvide echar alguna al bolso-, sin ellas dependo de que me den la bebida y cuando vas acompañada va bien, pero si voy sola…qué corte tener que estar cada rato pidiendo ayuda. Geniales esos detalles.
Llega el menú. Antes de reservar pregunté por Twitter referencias y fueron muy buenas. Es un restaurante de 3 estrellas y la verdad es que pensábamos que iba a ser más plato que comida, la moda, pero no, que le digan al pinche tooodo lo que comío, ¡¡¡madre mía!!!. Además, como el ritmo de nuestra comida era diferente, me pusieron más cantidad a mí para que él pudiera picar mientras esperaba alguno de sus platos. El caso es que es muy raro para picar, no tiene curiosidad, y así terminé yo también…llena.
Su primer plato fueron unos canelones enormes, con mucho relleno – si nos lee la persona que nos atendió, nos encantaría saber de qué estaban rellenos, el pinche no se acuerda y a mí se me olvidó apuntarlo-, que los disfrutó como si fueran los primeros de su vida. Tenían un aspecto estupendo, mirad…
De segundo, una paletilla de cordero, suave como nunca he visto, se salían los huesos con sólo tocar y venía acompañada de unas patatitas panadera, unos pimientos asados y unos ajitos la mar de tentadores. Confieso que me encanta el ajo, en todas sus posibles preparaciones, me chifla.
Cómo me gustaría tener un plato de cada vajilla que me guste y servirlo así, cada cosa en uno diferente, pero la cocina da lo que da y por ahora no es posible. Aunque son muy bonitos, algunos me complicaban un poco el llegar a la comida, cosas del directo y de no levantar los brazos, pero son tan chulos que quise probar. Creo que siempre compraré vajillas de las de toda la vida, más cómodas para mí.
Los postres los pondré al final, como la guinda a una gran comida…
Vamos con mi menú, 5 platos más el postre, mucho más, os lo puedo asegurar, de lo que como en un día completo. Al ser tapas, comes un poquito de todo, pero llena mucho.
Empezamos con una crema de parmesano con habitas y calamar, un contraste de sabores y texturas muy acertado, suave y con cuerpo.
Seguimos con unas alcachofas salteadas con mollejas de pato y pistachos. No había probado nunca las mollejas, aunque siempre estuve tentada a comprarlas, están muy buenas. Es el plato que menos me duró, cómo se nota que era verdura. Las alcachofas estaban al dente, sin ser demasiado poco hechas, muy buenas. El toque de los pistachos me encanta.
Es complicado hacer fideuá para una persona y según me comentaron, la hicieron para dos, así que me comí casi dos raciones de fideuá de boletus y foie. El plato más consistente en su sabor, muy aromático, y servido directamente al cliente, desde una mesita auxiliar.
El pescado estuvo representado por un lenguado relleno de langostinos y calabacín, muy sabroso, suave y con muy buen punto para el relleno. El único inconveniente fueron las espinas, salieron muchas y dificultaba saborear el plato con toda la calma que merece.
La carne. Una de las especialidades de Marisol Arriaga Catering para Navidad, la pularda con ciruelas, muy tierna, especiada y con ese sabor afrutado que tienen las recetas de estas fiestas. Una opción a tener en cuenta para celebraciones futuras, la calidad les avala y a nosotros nos ahorrará tiempo en preparativos y lo podremos pasar en compañía de los nuestros.
Y si después de todo lo que he escrito, aún estáis ahí, que menos que daros las gracias, la verdad es que me está quedando un poquito largo, pero merece la pena y además, ya sólo nos quedan los postres. En casa si estoy ya satisfecha, no tomo postre, pero eso de salir a comer o a cenar y no terminar con algo dulce no lo entiende ni mi cabeza ni mi estómago, así que…ahí va la guinda del pastel.
El pinche, mi novio, que esto parece una empresa…, escogió una mousse de dos chocolates y es que si escucha o lee “chocolate” y/o “natillas” ya no te hace el más mínimo caso. Tenía muy buena pinta y además, venía acompañada de muchas frutillas que, como no le gustan y tengo la suerte de ser omnívora, me comí yo.
En mi caso, podía elegir entre una torrija con sabayon de moscatel y una copita de requesón y frutas del bosque. Las torrijas que más me gustan son las que tienen filos duros, corteza, es un mini trauma que tengo desde pequeña, no me gusta mojar demasiado el pan, las galletas o el bizcocho en la leche porque en el hospital el desayuno, para terminar antes, era ése, un vaso de leche migado que no me gustaba nada.
Éste, entre otros, como el que me parecía más ligera la copita, fue el motivo por el que me decanté por el requesón.
Me buscaron una copita a mi medida, se portaron muy bien y fueron muy atentos. Es complicado, muchas veces y en muchos sitios,  hacer entender que necesito un plato en vez de una copa por no poder levantar los brazos. En muchos sitios te miran extrañados, como si quisieras más postre así y no es ese el motivo, no quiero más ración, sólo son exigencias de mi particular guión…
El postre era de diez. Si alguna vez -esto va al restaurante- queréis enseñar algunas de vuestras recetas, me presento voluntaria para aprender y prometo hacerlas en casa. Lo mejor de todo, mezclar el requesón con las frutitas, de lo que resulta un color violeta precioso y un sabor muy rico. Decir que tenía pequeños trocitos de azúcar en la parte líquida, que es algo que me chifla.
En definitiva… un restaurante en el que el cliente es importante y la calidad es una manera de ver y sentir la gastronomía.
¿Volveremos? – Yo espero que sí
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10 comentarios en “MARISOL ARRIAGA

  1. Pues menuda celebracion mas preciosa, y buenisimo todo, merecio la pena que te empeñaras en ese sitio tan maravilloso. Por cierto muchas felicidades. Un besazocosicasdulces.blogspot.com

  2. La verdad es que creo que acertaste con el sitio, se ve todo delicioso. Por si fuese poco es accesible con silla de ruedas, cosa que en este país hay que preguntar siempre, lo del baño es ya casi un imposible. Mi marido va en silla de ruedas y sobre todo es difícil encontrar hoteles bien adaptados.besos

  3. Hala, cuanta cosa rica, menuda pinta que tiene todo, yo hubiera hecho como tú, me decantaría por probar un poco de cada, eso me vuelve loca, jejejejeAhhh, muchísimas felicidades por el aniversario y, ¡¡a seguir cumpliendo años juntitos!!Besazos para los dos

  4. Elen, lo primero feliz aniversario!! Y está claro que no hay mejor forma de celebrarlo que con algo así de bueno, eh? Y nada, que gracias por seguirme por Twitter y que yo también te seguiré por ahí y por el blog. Bikos!!

  5. Elen, lo primero feliz aniversario!! Y está claro que no hay mejor forma de celebrarlo que con algo así de bueno, eh? Y nada, que gracias por seguirme por Twitter y que yo también te seguiré por ahí y por el blog. Bikos!!

  6. Hola Elena y pinche. Soy Sarah, la camarera por la que fuisteis atendidos en Marisol Arriaga. Ante todo agradecerte los comentarios y las fotos de tu blog(es buenísimo), y comentaros que estas cosas son las que de verdad recompensan el trabajo. GRACIAS. Por otro lado no quería dejaros sin saber de que están rellenos los canelones del pinche…. Llevan Boletus, champiñones y trufa,con una salsa de oporto por encima. y sin nada más espero veros pronto por aquí. Un saludo

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