GARBANZOS CON ESPINACAS

potaje de cuaresma

No solemos dejarnos llevar por las fiestas para elaborar nuestros menús, ese es el motivo por el que en este blog no creo que veáis patatas con forma de corazón en febrero o turrones en diciembre pero, sin que sirva de precedente, me apetecían ayer unos garbanzos bien guisados con espinacas, de esos que llaman de vigilia. No, tampoco guardamos esas tradiciones, en esta casa se come lo que se puede y se quiere los 365 días del año.

Como podéis adivinar, este plato, como muchos otros, también era para mí porque el pinche los come solo en puré y si no puede escaparse. Me ha dicho que os diga que él cuida su dieta con pollo a la plancha y no con legumbres. Qué le vamos a hacer…

Quizá sea porque hacía mucho tiempo que no comía esta receta o porque pensé que venía todo un equipo de balonmano a comer, pero me han salido muchos garbanzos. Como no se tira nada, todo lo sobrante ha ido al congelador en forma de raciones individuales y así ya tengo un primero para mí cuando el pinche tenga arroz o tortellinis.

En esta ocasión he hecho la versión express con unas legumbres que tenía congeladas; se hacen en 35 minutos sin necesidad de ponerlos a remojo. Me gustan mucho más que los que vienen en conserva porque quedan muy tiernos y ricos.

GARBANZOS CON ESPINACAS

Ingredientes.

  • 1 bolsa de garbanzos congelados.
  • 1 bolsa de espinacas frescas troceadas.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 tomate maduro.
  • Media cebolla.
  • 1 pimiento verde.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal, al gusto.

Elaboración.

1º.- Lavamos y secamos el pimiento, le quitamos el pedúndulo, las semillas y los filamentos interiores. Lo cortamos en trozos. Pelamos la cebolla y los ajos y los cortamos de igual forma. Rehogamos esta verdura en una cazuela con aceite caliente.

2º.- Cuando esté todo bien pochado, lavamos el tomate, quitamos el pedúnculo y lo troceamos para incorporarlo a la cazuela. Dejamos que se cueza durante unos minutos y lo trituramos todo para no encontrar trocitos en el guiso.

3º.- Lavamos las espinacas y las escurrimos bien. En la cazuela ponemos el refrito y las espinacas y lo rehogamos hasta que estas últimas pierdan volumen, que será cuando agreguemos los garbanzos y 500 ml de agua. Dejamos cocer hasta que todo esté tierno y el caldo espeso.

En mi caso no le he puesto ninguna especia, pero le va bien un poquito de pimentón o una pizca de comino.

 

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