Encuentros gastro

MENÚS SALUDABLES EN LA RIOJA

REALFOODING La Cocina de Ramón

Cuando a través de las redes sociales hablamos de organización en la cocina, una de las mayores preocupaciones que se nos plantean,  además de cómo ajustarse al presupuesto, es que lo que pongamos en la mesa sea sano y equilibrado y por eso me pareció muy interesante poder asistir a la presentación de la Guía de Menús Saludables de La Rioja, a cargo de Ramón Piñeiro, chef de La Cocina de Ramón, y la Fundación Española de la Nutrición (F.E.N.), cuyo objetivo es el estudio, conocimiento y mejora de la nutrición de los españoles.

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Restaurantes

Juan & Juan

“La amistad es el plato fuerte del banquete de la vida”

Imaginad que preparáis una cena para los amigos y resulta que no tenéis suficientes sillas, tenedores o vasos. ¿Qué hacemos? Vamos a la vecina y le pedimos una silla, mezclamos las cuberterías y sacamos vasos vaciando el bote de crema de chocolate o la mahonesa.

Esta situación la he vivido no hace mucho, ya que en casa no teníamos mesa de salón y cuando venía alguien a comer, se la pedíamos a la dueña del bar de nuestra plaza. Esas cosas que pasan y… esas cosas que se buscan porque en Logroño hay un restaurante, llamado Juan & Juan, que es así, una mezcla de todo, un batiburrillo maravilloso de cosas y enseres que hace que te sientas a gusto, como en casa.

Logroño

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Sin categoría

Laventae

Me gusta cocinar, es verdad, aunque no siempre tenga ni el tiempo ni la maña suficiente para hacer algunos platos, pero también me gusta salir a comer, porque no es solo eso, no es llegar al restaurante y que te vayan poniendo por delante todas sus delicias; es preparar ese día, comprobar de antemano que el restaurante que hemos elegido es, por lo menos, accesible, investigar sobre la comida que hacen y después, claro… comprobarlo.

Laventae es un restaurante perteneciente a la cadena hotelera Rafaelhoteles, concretamente, se sitúa en mi ciudad, en Alcalá de Henares. No llegamos a él de una manera programada, pero nos alojamos allí unos días y, aunque casi todos los días comíamos fuera, de pinchos, disfrutando de sus calles, sus gentes y su variada oferta gastronómica, hubiese sido delito no comer en su restaurante. 

 El restaurante, tanto en desayunos como en comidas, se caracteriza por la variedad de productos que ofrece, cocina internacional con productos de temporada, por lo que su carta cambia dependiendo de lo que se vayan a encontrar en el mercado. El espacio en el que se desarrolla es moderno sin perder la calidez, un lugar agradable en el que se mezclan los tonos negros y beiges.

En cuanto a la carta, decir que no es una oferta exagerada, no le sobran platos y eso me gusta porque te da pie a probar algo más en otra ocasión sin que te desborde todo lo que te podrías pedir y no puedes hacerlo, aunque solo sea por seguir respirando sin que te apriete el cinturón. A nosotros nos gusta pedir algo para compartir al principio y esta vez nos decidimos por su surtido de croquetas -jamón, bacalao y chipirones en su tinta- y unos langostinos envueltos en patata. En ambos casos muy bueno,las croquetas, crujientes por fuera y suaves por dentro, muy bien trabadas, y los langostinos, crujientes y nada grasos, si bien cambiaría el acompañamiento, que fue en los dos platos de patatas paja y ya no sabíamos qué hacer con ellas.

Decir que en todo momento el servicio fue excelente, muy cuidado y discreto, sin agobiar al cliente.
Después de los entrantes, el pinche eligió una hamburguesa doble con queso y bacon – junto a unas patatas paja de acompañamiento- y, aunque pintaba muy bien, no se la pudo terminar de lo grande que era y lo mucho que llenaba.
En mi caso, y como no había probado nunca este tipo de patata, me decidí por unas carrilleras guisadas con vino tinto sobre crema de patata morada y crujiente de puerro. Las carrilleras estaban tiernas, jugosas y la crema suave de textura, pero con muchísimo sabor, me sorprendió esa diferencia entre tubérculos, parecia que estaba en el huerto, empapándome de todo lo bueno.
 Por último, los postres. Una comida no puede terminar sin esa guinda, no es obligatorio que sea algo muy elaborado, una fruta de temporada, dulce, tierna puede ser perfecta para que el estómago descanse tras una sucesión de buenos y contundentes platos. Mientras que el pinche se dejó tentar por un helado de chocolate belga y rosetones de nata, a mí me sedujo una ensalada de frutas de lo más apetecible.

 Para poder disfrutar de una mesa así, no hace falta ser cliente del hotel, ya que su servicio de restauración está abierto a todo el que quiera compartir mesa con ellos.
Laventae, un restaurante a tener en cuenta si paseamos por las calles que domina, desde lo alto, Cervantes.
Restaurantes

Tondeluna

Los deseos del paladar empieza hoy una nueva sección en la que plasmaremos nuestras experiencias gastronómicas en los restaurantes por los que pasemos. Dejaremos constancia tanto de su carta, por supuesto, como de su accesibilidad para personas con discapacidad.
Hace unas semanas tuve la suerte y el privilegio de entrar en un nuevo restaurante de Logroño, unos días antes de su apertura al público. Me acerqué a Muro de la Mata, tras el requerimiento del dueño, para comprobar que Tondeluna era accesible para todos y tengo que decir que lo es, me encontré con una entrada llana, espacio para moverse, las mesas a una altura adecuada y sin patas que nos estorben, un wc adaptado…en definitiva, un local que cumple la ley. Sí, dice la ley que los locales tienen que ser así, pero aún nos encontramos con cada desaguisado que dan ganas de quedarse en casa. Una única pega, la moqueta, que para sillas manuales va un poco mal.
Que un empresario esté en el mundo real es de agradecer.
El que haya ido yo no quiere decir que esté perfecto, cuidado, dentro de la diversidad funcional hay tantos grados, tantas diferencias y tantas necesidades alejadas las unas de las otras, que es muy complicado acertar con todos, pero hay muy buena disposición por parte del equipo y eso es muy bueno.
Hoy hemos tenido el placer de sentarnos a la mesa de Francis Paniego y su mujer, encantadora, Luisa Barrachina.
Este nombre tan evocador hace referencia a una pequeña aldea que se encuentra dentro del valle del Oja, muy cerca de Ezcaray.
En cuanto al restaurante en sí, se ha escrito mucho en los últimos días y por eso, nos vamos a centrar en nuestra visita. Cuando llegas a Tondeluna te encuentras con un espacio abierto, cálido, con mesas largas en las que compartes espacio con otros comensales. Olvidémonos de tener una mesa para nosotros sólos, aquí nos vemos todos las caras. Particularmente, este hecho me ha hecho retroceder en el tiempo, a mis vacaciones en familia por Cádiz, ya que íbamos siempre a un pequeño restaurante casero, el de la señora Dolores, con sólo 2 mesas largas, una seguida de otra, donde todos compartíamos y nos decíamos Qué aproveche. Costumbres ahora perdidas, individualistas nosotros no traspasamos nuestras fronteras ni queremos que nos traspasen, que lleguen a nosotros. A mí me gusta, nos devuelve humanidad.
Nos sentamos y desde nuestro sitio se ve la cocina -de vuelta a Cádiz, cuando veía a la señora Dolores picar las patatas para esos ricos completos que mi hermano y yo pedíamos a diario-, es fantástico ver el trasiego de platos y el trabajo que conlleva.
Empezamos a pedir nuestros platos, nos decantamos por unos entrantes para hacer boca, unas croquetas, no unas cualquiera, las famosas croquetas de la madre de F. Paniego, unas patatas bravas y unos calamares con mahonesa de setas, todo buenísimo, acompañado de una panera compuesta de rebanadas de diferentes tipos de pan, a cada cual más bueno, aunque hay uno de miga amarilla con semillas que se lleva la palma.
Como platos principales hemos elegido unas pochas -eso ha sido idea mía, ante la incredulidad de mi novio- y un rico secreto ibérico. Las pochas me las comí yo y también probé la carne, muy tierna, una delicia.
Y qué decir del postre…no concibo una comida sin él, me parece la guinda a una buena velada y estos lo han sido. Pastel de chocolate con helado de café y una Tosta con queso, manzana y helado de miel, nuestras elecciones. Sólo puedo decir que espero que esta tosta se quede para siempre en el menú, me ha encantado. El pastel, aunque no lo he probado, puedo decir que ha gustado, con un toque de sal en escamas y aceite de oliva virgen…
Nos hemos marchado con ganas de más Tondeluna, volveremos…
Muy buena calidad-precio, magnífico proyecto de restauración, un gran acierto al que le deseamos una larga trayectoria.
Enhorabuena y gracias por un día estupendo.